NUEVA SEDE PARA LA COLECCIÓN LUIS PORCUNA JURADO

La Colección Luis Porcuna Jurado ya tiene espacio museístico. Se trata de una amplia casa solariega del siglo XVIII ideal para albergar los barros con alma que conformarán una colección permanente distribuida en dieciocho salas expositivas.
Los ámbitos de aplicación son:
Azulejos: Triana, Talavera de la Reina, Valencia, Manises, Cataluña, Portugal y Holanda (ss. XVI-XX).
Azulejos: dos por tabla (s. XVI), pintados y retablos (s. XVIII), de arista y policromados (ss. XVI-XVII).
Fajalauza Granada: fuentes, braserillos, platos, lebrillos, morteros y alcuzas (ss. XVIII-XIX).
Triana Sevilla: lebrillos, platos, alcuzas, morteros, jarros, mantequeras, tinajas, botijas y bacías (ss. XVIII-XIX).
Andújar, Úbeda y Jaén: botellas, jarras grutescas, alcuzas, cantimploras, pitos, botijos, pucheros, cántaros, orzas y tinajas (ss. XIX-XX).
Tablas de lavar de barro: de distintos centros alfareros (s. XIX-XX).
Alfarería marroquí: El Rif (cerámica femenina), Marrakech, Túnez y desierto de Zagora (s. XX).
Cántaros: de Andalucía, Aragón, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Cataluña, Extremadura, Galicia, Islas Baleares, La Rioja, Comunidad de Madrid, Murcia, Navarra, País Vasco, Valencia, Marruecos, Francia, Grecia y Portugal.
Bañeras: tinas y bañeras de barro de distintos centros alfareros (ss. XVIII-XIX).
Tinajas: de distintos centros alfareros (ss. XVI-XX).
Parideras: de distintos centros alfareros (s. XIX).
Alfarería de bóveda: botijas comerciales, aislantes, cangilones, cántaros, infernillos, conejeras, atanores, bacines (ss. XVI-XVIII).
Utensilios de cocina: orzas, tinajillas, morteros, mieleras, dornillos, herraos, pucheros, filtros y alcuzas (ss. XIX-XX)
Utensilios de higiene: decantes, atanores, lebrillos, palanganas, baños de asientos, jarra boba, bañeras, pilas de lavar, restregaderas, bacines y escupideras (ss. XVIII-XIX).

Reunir esta cantidad de piezas de tan diferentes categorías, centros alfareros, épocas y calidades no ha sido tarea fácil ni tampoco rápida. Ha sido gracias al esfuerzo de dos generaciones: Porcuna Jurado y Porcuna Chavarría que, con su dedicación, las han buscado, limpiado, restaurado y catalogado para rescatarlas del olvido y ponerlas en valor. Todo este sacrificio ha merecido la pena y pronto se expondrán en esta hermosa y apropiada casa-museo.
El recinto cuenta con amplios espacios: zaguán, recibidor, salón, comedor, dormitorios, baños, cocina de verano, cuarto de despensa, cocina de invierno, despacho, patios, horno, cuadras, pajar, gallinero y graneros. Está revestido con antiguas puertas de nogal y de pino y decorado con mobiliario de época y suelos que van contando al visitante las distintas etapas de la vivienda. Fue, primero, la vivienda familiar de las hermanas Caracallas que, según se cuenta, dejaron escondido entre sus muros un valioso tesoro; posteriormente fue oficina del Arzobispado, una estafeta de correos, un cuartel militar en la Guerra Civil y, recientemente, la vivienda de la familia Pérez-Galván. Se sabe a través de su hija que doña Ángeles Galván, propietaria de la casa, le decía que “por lo bien distribuida y su decoración era un verdadero museo”. Es para mí un placer poder aportar un nuevo uso a esta mansión de la calle Antequera 59, para el disfrute de los y las ursaonenses y otros visitantes a Osuna, convirtiéndola en lo que doña Ángeles anticipó hace ya varias décadas.

La Villa Ducal de Osuna cuenta con un importante patrimonio arqueológico, pictórico, sacro, etnológico y cerámico. Es, también, una ciudad hospitalaria que guarda en sus calles un caudal lleno de luz que envuelve al paseante en una rica arquitectura, auténtica y humilde, de hermosas rejas, llamadores y balconadas de la mejor forja, en la que predomina la blancura de la cal en contraste con el ocre del sillar, la piedra autóctona. Sus calles están llenas de admirados palacios que surgen en cualquier recodo o que se alinean en la calle Sevilla o la calle San Pedro, declarada por la Unesco la más bonita de Europa.
No puedo olvidarme de la Antigua Universidad, La Colegiata, los conventos de clausura y las numerosas iglesias de ricos interiores; también destacan las necrópolis ibérica y romana, las canteras abiertas y El Coto, bautizado por Mario Vargas Llosa como “La Petra de Andalucía” por sus relieves y sus altos techos en piedra. Igualmente hay que mencionar la plaza de toros, construida por el arquitecto Aníbal González en 1904 y los diversos museos como el de Arte y Costumbres, el Arqueológico y el del Juguete, el último en abrir sus puertas.
Hoy está más cerca que Osuna cuente también con un importante museo de alfarería popular y cerámica. No existe mejor ubicación, máxime si se considera que Osuna es un referente en alfarería ibérica, romana, visigoda, árabe y contemporánea. En el siglo XVIII, según la Enciclopedia Madoz, Osuna contaba con dieciocho alfares activos, de los cuales la colección “Barros con alma” ha conseguido reunir más de 300 piezas. Su último alfarero, Manuel Dueñas, murió en el año 20…, dejando su conocimiento a los muchos jóvenes que acudían a sus clases. Tres de ellos son conocidos ceramistas que reparten su maestría y oficio por toda Andalucía: José Antonio Molina, Rafael Llamas y Emilio Espuny, quién cerró su taller para dedicarse a la enseñanza en la escuela taller de Gelves.
Cuando los sueños se hacen realidad, todo esfuerzo merece la pena. Supone un honor para mí honrar la memoria de quienes empezaron esta colección y ya no están y que me inculcaron la idea de trabajar y engrandecer el pueblo que nos vio nacer entre tanto patrimonio y riqueza.
Hoy compartimos este legado como otro de los valores turísticos relevantes de la localidad.
