CONVERSACIONES CON LUÍS PORCUNA CHAVARRIA
Febrero 2019. Jesús Marín García

Desde el pasado 5 de diciembre, el coleccionista de piezas de alfarería y cerámica popular,
Luis Porcuna Echevarría, expone en el Museo de Osuna 90 piezas de su colección, todas ellas
hechas en los alfares de la ciudad, de ahí que se haya denominado “Osuna, tierra de
alfareros”. La exposición permanecerá abierta hasta el 21 de abril.
Hemos tenido ocasión de visitarla y disfrutarla. Nos llamó tanto la atención que quisimos
conocer a este activo coleccionista ursaonense que nos atendió y respondió amablemente a
las preguntas para la Asociación Niculoso Pisano.
Luis es un enamorado de sus “cacharros”. Más de 1.500 piezas, “buscadas y queridas”,
conforman una de las colecciones de piezas de alfarería y cerámica popular más importantes
de Andalucía. Allí, en Osuna, vive Luis y allí ha expuesto parte de su colección en varias
ocasiones. A una de ellas la llamó “BARROS CON ALMA”, denominación que nos llamó siempre
la atención.

1.- ¿Dónde esconden el alma tus cacharros?,¿Sólo los cántaros tienen alma?

Hasta las piedras tienen alma, ¡quién duda de que no tenga alma una piedra del
acueducto de Segovia, o del muro de las lamentaciones de Jerusalén, quien duda del alma de
las pirámides de Egipto o del frío bloque de travertino donde esperaban los esclavos antes
de salir al Coliseo a luchar con las fieras! Si pones la mano abierta receptiva sobre esas
piedras, seguro que sientes su aliento, que irá siempre contigo. ¡Cómo no la van a tener los
cántaros si es una materia viva!

2.- ¿Qué te dicen tus cacharros? ¿Te hablan?

Me dicen que fueron hechos con el nombre de cacharros y el apellido de populares, para
hacer que la vida sea más cómoda y no más elegante o atractiva para las personas. Me
enseñan historia, me hablan con la humildad de haber dado todo y no haber recibido nada a
cambio. Sí, tenemos un diálogo mudo, donde siempre hay un agradecimiento mutuo, yo los
reúno en familias, con un orden de prioridades.

3.- ¿Los conoces a todos?

Si, los conozco a todos y aunque tuvieran una vida antes de llegar a mis manos, desde el
día en que los acogí creamos una magia y una historia cómplice entre cada pieza y yo. En la
habitación donde reposan y esperan ser contemplados hay miles de relatos escondidos entre
los poros del barro.

4.- ¿Qué huellas dejaron, adrede, los alfareros que los moldearon?

Si, existen huellas de amor al oficio y hasta se puede interpretar con exactitud la pieza
que fue hecha por el maestro y terminada por el aprendiz o viceversa. También conocemos
datos del alfarero incisos en el barro en forma de rúbrica, fechas o dibujos, y algunos
ladrillos tejas, o tablas de lavar llevan marcada la pisada de una cabra o de un gato que
andaba por el alfar cuando las piezas estaban secándose al sol antes de hornearlas; otras
están marcadas por los cuatro dedos del alfarero cruzando de un extremo a otro haciendo
una cruz, o garabatos en forma de firma o visto bueno.

5.- ¿Hay en ellos huellas de mujeres alfareras?

Por lo general, el oficio de alfarero era un trabajo en
equipo y, muy habitualmente familiar, donde el padre era el
oficial o maestro y el resto de la familia, esposa, hijos e
hijas, cuñados, hermanos y demás parientes desempeñaban
una función secundaria no menos importante, donde la
mano de la mujer estaba ligada a la terminación y
decoración de la pieza. En Osuna a principios del s. XX, en el
año 1.911, hay datos de alta en el libro de licencias del
ayuntamiento, en la calle de la Cruz 24, de un horno de
tinajas y vasijas a nombre de Josefa Domínguez Martín, una
mujer alfarera; muchas otras han firmado las piezas de su
alfar como viuda de… cuando, fallecido el marido, tomaban
las riendas del negocio.

6.- ¿Les gustan el silencio, la soledad, el polvo y la oscuridad? ¿Sufren por no poder servir
para lo que fueron creados o disfrutan con su forzosa jubilación?

El barro es un material resistente, pero quebradizo y, teniendo en cuenta que son piezas
para un uso frecuente, sufren un desgaste que las hace frágiles. El paso del tiempo las ha
dotado de una pátina que las hace más bellas, como decía Goya de los óleos sobre lienzo: “El
tiempo también pinta”,

7.- ¿Alguna vez te ha contado alguna “paridera” qué cara tenía el niño recién nacido?

Las parideras o baños de asiento para la higiene
íntima durante el parto y la cuarentena, como todas las
piezas personales, son muy discretas y guardan esos

secretos celosamente, pero sí las he rozado con las yemas de los dedos y he percibido el
estremecimiento de otros siglos en los que no existían hospitales como los que existen hoy
en día y dar a luz a un hijo suponía un gran riesgo para la vida de la madre. Esos cacharros
tienen bien merecido un lugar de privilegio en la colección.
8.- ¿A qué huelen tus conejeras, tus tarros de ordeñar, atanores y bacines?
Hay un olor que predomina sobre los aromas que impregnaron sus paredes, es el olor a
tiempo pasado, cuando traspasan la barrera de los cincuenta años sin uso, el tiempo crea un
tufillo característico y en la colección Barros con alma las piezas más modernas son de
mediados del s. XX, por lo que ya superan con creces ese tiempo que transforma los olores.
Los atanores, conejeras y bacines por los que han pasado residuos orgánicos son los que
menos olores provocan y en los que antes desaparecen sus rastros. También perfuman la
habitación los cántaros de aceite con restos rancios que impregnan su interior. Los olores
pueden transportarnos a otros lugares y otros tiempos.

9.- ¿De qué se avergüenzan esos que tienen las mejillas rojas? ¿Presumen de su origen(Osuna, Lebrija, Triana, Morón)…?

El color de su piel es debido a la arcilla, al calor del horno, al vedrío o a la impregnación
del producto con el que fue llenado, cada uno es especial y único y no sienten suspicacia ni
celos, alguno sí presume de haber sido creado por el maestro del alfar, mientras su
compañero fue obra de algún hijo o sobrino que tuvo que buscarse la vida en pueblos
vecinos.

10.- ¿Cuántos tienes?

La colección es muy amplia, abarca muchos campos y, en cada uno de ellos, muchos
grupos y subgrupos, y cada uno se multiplica por la variedad producida en cada comunidad
de España. Aunque el bloque mayor es el de la comunidad andaluza, la colección cuenta con
piezas de todas las ciudades españolas. Actualmente hay dos mil piezas catalogadas y
muchas sin identificar con exactitud su origen, por lo que reposan como fondo de la
colección, esperando tener una ficha completa de sus datos genéticos.

11.- ¿Cuántos has heredado de tu padre? ¿Cómo era?                                                                  

Las piezas que iniciaron la colección, reunidas por mi
padre, son la base de ésta, las más especiales porque eran
admiradas por mi padre y despertaron esa pasión en mí
por la alfarería antigua y popular y pese a no ganar en
cantidad, sí lo hacen en calidad emocional. Mi padre era
un hombre humilde, con una gran sensibilidad y visión
futurista, sin olvidar nunca sus raíces. Nació en una casa
de vecinos, como los antiguos corrales de Triana, pero en
la calle Martos de Osuna. Al poco de nacer, murió su
padre en 1936; sólo tenía a su madre, por la que sentía un
amor desmedido, era su única familia. Cuando se casó con
mi madre, tuvo cinco hijos y vivió para ellos, fue un
trabajador incansable, amante del coleccionismo y las
piezas antiguas, su filosofía era arreglar las cosas antes
que sustituirlas por nuevas y en la época en que la revolución industrial fue llenando
nuestros hogares, nunca se deshizo de lo viejo.
Mi padre Luis Porcuna Jurado, a pesar de morir muy joven, dejó unos cimientos firmes en
su esposa e hijos por la alfarería y la cerámica, un ímpetu que cada día alimentamos con su

recuerdo. Al igual que el fuego es preciso para la creación de un cacharro, mi padre lo es
para esta colección que hemos reunido siguiendo sus pasos, Él es el fuego de Barros con
alma. Aunque no esté presente físicamente, fue una persona imprescindible para su
creación.

12.- ¿Museo de la Alfarería Andaluza o exposiciones temporales?

Sin duda, Museo de alfarería y cerámica en Andalucía, con piezas de toda España y de
todos los tiempos. Hasta agotar la última de las posibilidades, quiero que se establezca en
Osuna, pero no es fácil crear un museo, aunque las piezas estén aquí. Es la esperanza de mi
familia y el empeño del Ayuntamiento de Osuna, Patronato de Arte y Amigos de los Museos.

13.- Siempre me ha llamado la atención que nuestros antepasados fueran enterrados con los
objetos de barro con los que convivieron. Gracias a esa costumbre y rito de trascendencia,
podemos datar yacimientos y culturas. ¿Tienes algún “cacharro” al que te gustaría ligarte
para siempre?

Eran otras maneras de entender el más allá, la vida después de la muerte y hay ajuares
funerarios con todo tipo de armas, joyas, objetos, monedas y tiestos de barro que
acompañaron al difunto en vida y en el viaje final. La alfarería está muy presente en
yacimientos y es la que más datos nos ha aportado para el conocimiento de otras culturas.
Yo nunca he pensado ligarme a ninguna pieza para la eternidad, pero sí tengo un amigo
coleccionista que posee un cuenco por el que estoy verdaderamente interesado y cada vez
que le digo que hagamos un cambio o que me lo venda, me contesta: Querido Luis, le he
pedido a mi hija que en mi funeral lo ponga a un lado del crucifijo, junto a mi ataúd, por lo
que deduzco que seguimos creyendo en el viaje eterno rodeado de piezas entrañables y
hermosas.