Cantimplora de Sevilla. Cantimplora sevillana del S. XV. A pesar de sus 500 años están en perfectas condiciones gracias al relleno de bóvedas y afortunadamente documentadas gracias a archivos y estudios sobre estas piezas. Aunque aparecen normalmente sin vidriar algunas piezas como esta que presentamos está vidriada en su interior y con chorreones exteriores que cubre la boca y parte de los hombros, los colores de los vidriados oscilan entre verde oscuro, y melado a veces, marrón oscuros o rojos, produciéndose esta variación en la misma pieza indicando con ello que la tonalidad puede depender del grosor del vidriado aplicado y de las diferencias o mezclas en la cocción. La denominación para estas piezas está ampliamente aceptada en la actualidad (Lister y Lister, 1976:31;Lister y Lister, 1987;132. Algunos autores asocian su uso y difusión al ambiente medieval cristiano. Aunque se conocen precedentes desde Roma no es forma islámica, apareciendo claramente en momentos cristianos como en Lyon (Maccari, 1991) del S. X, S, XIV en Inglaterra (Hurst , 1977; 98, 101) o en principios del S. XV elaborados en Portugal (Torres, 1990; 135, 1991; 193).
Las Cantimploras propiamente dichas, denominadas a veces “Barriles” son las de perfil achatadas, mejor adaptadas al transporte de caballerías, carros o a la cintura que parece haber sido su destino original. Estas piezas esféricas, boca abierta abocinada y vidriadas se identifican con los primeros envases comerciales de transporte transatlántico como una adaptación de la tradicional cantimplora (Amores y Chisvert, 1991), de estas piezas se conocen de varios tamaños con dos variantes en el diámetro de boca, una de boca ancha que eran usadas para el transporte de contenidos sólidos.

Medidas: 42,00 ctms. de alta, 9.00 ctms. de boca.

Nº 2.723